Los planetas en los signos y las emociones
Aquí miramos lo que siente la persona que amas: qué la hace sentirse querida, cómo expresa su deseo y de qué disfruta. Antes vimos la imaginación, la comunicación y la manera de mostrarse ante el mundo. Ahora vemos también qué pasa cuando llega el enojo y cuesta decirlo sin herir.
Tal vez te prometiste no repetir una reacción y, cuando menos lo esperas, vuelve. Lo que está en tus manos es darte más cuenta de lo que sucede: reconocer la emoción, respirar y tomar algo de distancia para observarla. Ese espacio puede ayudarte a elegir una respuesta y a hacerte responsable de lo que haces.
En mis clases y consultas explico que una emoción puede aparecer antes de que alcancemos a decidir cómo responder. Ante una misma situación, alguien se queda tranquilo; otra persona expresa su rabia abiertamente y poco después recupera la serenidad. Hay quien parece no molestarse hasta que estalla en el momento menos esperado, y quien muestra su enojo con palabras hirientes sin levantar la voz.
El sistema astrológico de Germán Rosas ofrece un lenguaje para observar esas diferencias. Estudia los planetas desde dos perspectivas: su relación con las emociones y su relación con los sucesos. Cada una propone una manera distinta de leer la carta astral.
En la primera, relaciona los planetas con las glándulas, las hormonas y las emociones. Con esas asociaciones interpreta ciertas formas de reaccionar según el signo de cada planeta. Estas correspondencias pertenecen al marco interpretativo que expongo; conviene no confundirlas con una explicación médica de las emociones.
En la segunda perspectiva, la lectura de los sucesos mira la casa que ocupa el planeta en la carta natal y la casa o las casas que rige.
Aquí me concentro en las emociones. El inventario 1 —la genética, los modelos familiares y socioculturales, los valores y las creencias— también interviene en cómo vivimos y expresamos lo que sentimos. La lectura astrológica cobra sentido cuando la relacionamos con esa historia personal.
En este enfoque, la posición de un planeta describe una tendencia emocional. La forma de procesarla puede variar: una persona puede quedarse atrapada en lo que siente, o reconocerlo, reflexionar y recuperar el equilibrio. Conocer una tendencia no es quedar a merced de ella.
Pensemos en Marte en Cáncer, que en este sistema se asocia con estallidos de rabia acumulada. Si en la infancia los padres y familiares reforzaron esos estallidos con sus reacciones, la persona puede repetirlos en la adultez. Si aprendió a reconocerlos y a responsabilizarse de lo que hace, después del impulso inicial puede encontrar espacio para reflexionar.
La posición planetaria y el aprendizaje personal son dos aspectos distintos de la lectura que propongo.
También podemos reconocer patrones en las personas que nos atraen. A veces decimos: «A mí siempre me llegan personas de tal o cual manera». Mirar nuestra parte en esos encuentros abre otra pregunta: ¿qué busco, qué reconozco como familiar y qué emociones vuelvo a poner en juego?
Esa repetición puede parecerse a lo que llamamos una profecía autocumplida. Observarla ayuda a comprender la parte que depende de nosotros, sin atribuirnos el control de las decisiones ajenas.
Hablar con tu pareja de lo que sientes y escuchar lo que le pasa les permite acordar formas de apoyarse. Ignorar esos estados es esconder la basura debajo de la alfombra y esperar que desaparezca sola. Hacerlos visibles es el primer paso para trabajar sobre ellos.
Los planetas en los signos
Aquí empiezo por Venus; el Sol, la Luna y Mercurio tienen sus propios textos. En cada entrada verás las emociones que el sistema relaciona con el planeta y las formas de expresión que les atribuye según el signo.
Urano, Neptuno y Plutón
En astrología, a Urano, Neptuno y Plutón se les llama generacionales o transpersonales porque recorren los signos con lentitud. Su interpretación se vincula con cambios de ambiente, transformaciones colectivas y nuevos paradigmas.
El sistema también los relaciona con emociones, pero su papel en los vínculos se ve en los aspectos de compatibilidad. Aquí presento el sentido general que tienen en este enfoque.
De cada persona al encuentro
Ya recorriste distintas maneras de dar afecto, enojarse y disfrutar; ahora toca pasar de cada persona al encuentro entre las dos cartas. Ese encuentro empieza por algunas afinidades entre signos, las relaciones del Sol con el ascendente, el descendente y la Luna, y el contacto entre los dos Venus. La pregunta será cómo esas posibilidades se expresan en el vínculo que vives con tu pareja y en los acuerdos que eligieron.