Venus en Escorpión ama con intensidad. En este sistema es una posición afligida: su lectura mira las dificultades que surgen cuando la inseguridad se mezcla con la conquista.
La dificultad puede aumentar su interés: se esfuerza por conquistar, pierde entusiasmo cuando siente la relación del todo asegurada y vuelve a acercarse si nota distancia. Esa oscilación puede doler tanto a quien la vive como a su pareja.
Los celos y la sensación de desventaja pueden estar presentes aunque intente ocultarlos. Desea seguridad y, al mismo tiempo, puede sentir menos atracción cuando cree que ya no hay nada que conquistar. De ahí la ambivalencia: se aleja ante una muestra de cariño y reclama cuando el afecto se retira. El gran amor parece estar siempre en lo que aún no tiene.
Esto no significa que sus declaraciones sean necesariamente falsas. Puede sentir con sinceridad la intensidad que expresa en ese momento y, aun así, tener dificultades para sostenerla cuando cambia la dinámica de la relación.
Conservar intereses y vida propia puede mantener vivo el deseo de conocerse. Esa autonomía es de los dos; no consiste en provocar inseguridad ni en retirar el afecto a propósito para retener a alguien. La estabilidad pide reconocer ese ir y venir entre cercanía y distancia, y poder hablar de él.