La cercanía amorosa puede dejar ver matices que no aparecían en el primer encuentro. El ascendente nos devuelve a esa primera imagen y a lo que cada persona muestra de sí al relacionarse.
La carta astral se divide en doce sectores llamados casas. Cada casa se relaciona con distintas áreas de la vida. Se interpreta a partir del significado que le da el sistema usado, del signo que le corresponde, de su planeta regente, de los planetas que la ocupan y de los aspectos que estos forman.
El ascendente se vincula con la casa 1 y con el signo que se eleva por el horizonte este en el momento del nacimiento. En esta lectura, habla de la imagen que proyectamos y de una forma de presentarnos ante el mundo que vamos afirmando a lo largo de la vida. Así, el signo ascendente completa la lectura del password cuando intentas comprender a tu pareja.
En mi experiencia, el ascendente puede expresarse como una manera de protegernos y de entrar en contacto con el entorno. A veces parece reforzar las características del signo natal; otras, las recubre con una conducta diferente. Así, alguien puede mostrar una primera apariencia que no deja reconocer de inmediato su forma más íntima de sentir o de actuar.
Mientras crecemos, necesitamos amar, ser amados y sentirnos vistos por nuestros padres. Para obtener ese reconocimiento, intentamos comprender lo que los adultos esperan de nosotros, aunque nuestra lectura no siempre coincida con lo que ellos sienten o desean.
Dentro de este enfoque, un ascendente Capricornio puede asociarse con el intento de crecer pronto y hacerse cargo de su propia vida. Un ascendente Piscis puede buscar reconocimiento mediante el servicio; Libra, mediante la conciliación; Cáncer, mediante la creación de un mundo de fantasía; y Virgo, mediante el esfuerzo por ser impecable desde la infancia. Son formas de interpretar estrategias de adaptación, que deben ponerse en relación con la historia concreta de cada persona.
Esa personalidad protectora puede llegar a ocultar nuestras necesidades. Una defensa que en algún momento pareció ayudarnos puede producir después el resultado contrario al que buscábamos.
En este proceso intervienen las necesidades y heridas de la infancia y también las de los adultos que nos rodean, además de los modelos sociales, culturales y de los medios de comunicación.
El ascendente representa esa primera cara ante el mundo y la respuesta inmediata a lo que ocurre. La tradición astrológica también lo relaciona con rasgos de la apariencia física; en esta lectura me centro en su papel dentro de la relación de pareja.
Cualquier signo natal puede combinarse con cualquiera de los doce ascendentes. Para conocerlo hacen falta los datos de nacimiento y, en particular, la hora. Cada una de las doce posibilidades tiene su descripción breve.