Con el ascendente en Sagitario, la persona puede presentarse con encanto y una simpatía arrolladora. Valora las reglas claras, aunque a veces quiera definirlas y cambiarlas según su propio criterio. Si la pareja acepta cada cambio sin conversar, puede encontrarse con nuevas condiciones una y otra vez.
Tras esa apariencia indómita y un humor que a veces hiere, también puede haber necesidad de orientación y de límites claros. Antes de aceptar un nuevo cambio, habla con tu pareja de los acuerdos que los dos quieren sostener.