En este texto, A es tu pareja y B eres tú: se mira la casa de B donde cae el punto de A.
En esta pareja, A puede sentir atracción por la presencia, la apariencia y la personalidad de B. Si comparten una actividad, le gustará quedarse a su lado y alargar el tiempo juntos.
La atracción se nota sobre todo cuando se encuentran. Durante la distancia quizá no piensen demasiado en la relación; al volver a compartir un espacio, reaparece la sensación de cercanía. La magia está en el encuentro.