La amistad puede ser la base de una relación entre dos Géminis. Por mucho que se involucren en lo afectivo, conservar la complicidad, el humor y la conversación les permite seguir disfrutando del encuentro.
El reto es convertir las ideas en hechos. Ambos pueden tener muchos planes y dispersarse en la actividad del día, hasta descubrir al final que quedaron asuntos importantes sin hacer. Si deciden convivir, conviene definir con claridad las responsabilidades de cada uno en la vida compartida.
Las amistades comunes nutren la relación, pero también es valioso que cada persona conserve sus propios vínculos. Ese espacio trae experiencias nuevas y evita que toda la curiosidad de ambos quede encerrada en el mismo círculo.