En este texto, A es tu pareja y B eres tú: se mira la casa de B donde cae el punto de A.
A tiende a hacer observaciones sobre cómo B maneja el dinero: cuánto gasta, cuánto ahorra o cómo invierte. Puede considerar útiles sus recomendaciones y repetirlas a menudo.
B puede recibirlas como una ayuda o sentir que su criterio económico se evalúa todo el tiempo.