Motivaciones e intereses
El deseo de pasar tiempo con tu pareja puede convivir con preferencias muy distintas. Además de los ritmos de cada uno, conviene preguntarse qué les invita a participar y qué les deja indiferentes. Conocer esa diferencia ayuda a encontrar momentos que los dos disfruten, sin medir el amor por la coincidencia de gustos.
En el sistema astrológico que uso, el estudio de las motivaciones y los intereses ayuda a reconocer qué despierta en cada persona el deseo de participar: lo que la pone en movimiento o lo que apenas logra llamar su atención.
Puedes imaginar esa disposición interna como la batería de un automóvil: para arrancar, hace falta energía. La comparación ayuda a entender por qué una actividad que entusiasma a uno puede dejar indiferente al otro.
Que tu pareja no se involucre con el mismo interés no significa, por sí solo, que no quiera acompañarte. Quizá esa actividad no responde a lo que la motiva.
Al leer estas descripciones, piensa en los planes que aceptas con ganas y en los que te sumas por acompañar. Pregúntale también a tu pareja cuáles son los suyos. La diferencia entre querer compartir y disfrutar de la actividad en sí puede explicar parte de los desencuentros entre ustedes.
Hay personas que se motivan cuando tienen claros sus propios objetivos. Otras necesitan el apoyo y la cercanía de la familia. Algunas disfrutan de una vida social intensa, de pertenecer a distintos grupos y de pasar buena parte del tiempo fuera de casa.
Otras prefieren dedicar su atención a preguntas sobre la existencia, la metafísica o la ciencia, y les cuesta interesarse en conversaciones que no se acerquen a esos temas.
La disposición a participar depende, en parte, del alcance de los intereses de cada persona y de las actividades que encuentra a su alrededor. Pensemos en una pareja en la que predominan, respectivamente, las motivaciones hogareñas y las sociales.
Quien tiene intereses hogareños probablemente buscará pasar el tiempo libre con su familia, quedarse en casa o invitar a personas cercanas. Quien tiene intereses sociales estará pensando en salir, conocer gente y ver a sus amistades. Los dos pueden querer estar juntos y, a la vez, imaginar de forma muy distinta cómo pasar una tarde.
Para reconocer estas tendencias, el sistema usa los mismos diecisiete puntos ponderados de la movilidad. Su reparto entre los signos permite organizar las motivaciones en cuatro grupos.
Los cuatro tipos de motivaciones e intereses
Motivaciones personales
Corresponden al predominio de puntos en Aries, Tauro y Géminis. Su radio de interés se concentra en las necesidades, preferencias y objetivos propios.
Desde otro tipo de motivación, esta orientación puede leerse como egoísmo. Sin embargo, el interés personal no es lo mismo que la falta de generosidad. Una persona puede ser generosa y, a la vez, necesitar que se respeten sus pertenencias, sus decisiones y el tiempo que dedica a sus asuntos.
Motivaciones hogareñas
Corresponden al predominio de puntos en Cáncer, Leo y Virgo. Su radio de interés abarca a la familia y a las amistades que la persona siente como parte de ella.
Quien se orienta así necesita pensar en el bienestar del conjunto. Sus decisiones no suelen limitarse a lo que le beneficia a solas: también tiene en cuenta cómo estarán quienes comparten su hogar o su círculo afectivo más cercano. Cuidar a ese grupo es una fuente de motivación.
Motivaciones sociales
Corresponden al predominio de puntos en Libra, Escorpión y Sagitario. Aquí la atención se extiende a la comunidad, los grupos de amistades y los espacios de participación social.
La persona necesita integrarse, colaborar y trabajar en equipo. Puede llegar a hacer sacrificios por sus amistades, por el grupo al que pertenece o por su país.
Motivaciones trascendentes
Corresponden al predominio de puntos en Capricornio, Acuario y Piscis. Sus intereses se dirigen a preguntas que van más allá de lo inmediato: el sentido de la existencia, la muerte, el funcionamiento de la naturaleza o lo que podría existir más allá de la vida.
Esta búsqueda puede llevar a interesarse por comunidades y tradiciones, como las del Tíbet, o por la investigación científica. El nombre «trascendente» no supone necesariamente una orientación espiritual: también puede expresarse en el estudio y la ciencia.
Los cuatro tipos describen distintos alcances del interés. La dificultad aparece cuando damos por sentado que lo que nos motiva debería motivar también a la otra persona.
Cómo se expresan las motivaciones
Dos personas pueden compartir una motivación y expresarla de formas distintas. Los matices de cada grupo ayudan a reconocer esas diferencias antes de ver cómo se combinan en la pareja.
Compatibilidad, complementariedad e incompatibilidad en la pareja
Lo que entusiasma a tu pareja te muestra una parte de su mundo. Al leer estas combinaciones, piensa en qué disfrutan juntos y qué actividades necesita conservar cada uno por su cuenta. Esto importa tanto si comparten un hogar como si se encuentran en otros espacios.
El segundo porcentaje como punto de encuentro
Cuando las motivaciones predominantes no coinciden, el segundo porcentaje más alto puede mostrar otra posibilidad de afinidad. También puede ocurrir que la motivación principal de uno coincida con la segunda del otro.
Busca actividades ligadas a esa motivación compartida. En ellas puedes encontrarte con tu pareja sin que ninguno tenga que cambiar sus intereses predominantes.
Elegir lo que quieren compartir
Un interés compartido puede regalarles una conversación que quieren continuar o el gusto de estar cerca mientras cada uno se ocupa de lo suyo. Para darle espacio, necesitan elegir cómo pasarán ese tiempo.
En esa elección aparece otra diferencia: hay quien quiere dirigir, quien sostiene con firmeza su criterio y quien prefiere adaptarse. Cómo intervienen esas maneras de decidir en la relación de pareja es otro tema, con su propia guía.