Con Mercurio en Cáncer, la comunicación interior puede ser poética, aunque le cueste compartirla. Si no se siente en confianza, puede callar o responder con monosílabos. Luego, con sus amistades, tal vez hable, ría y actúe con espontaneidad. La diferencia está en la seguridad que encuentra en cada vínculo.
La palabra clave es confianza. Compartir primero algo tuyo puede ayudarle a hablar de lo suyo. La reciprocidad y el interés por escucharle favorecen la conversación; respeta el tiempo que necesite antes de abrirse.
A veces parece divagar cuando le pides datos concretos, aunque haya prestado atención. Puede costarle ordenar el recuerdo o pasar su experiencia interior a una explicación precisa. En ambientes nuevos necesita tiempo para familiarizarse con las personas.
Que exprese poco no significa que nada le afecte. Puede registrar situaciones que parecen resbalarle y acumular malestar sin decirlo.
En un momento inesperado surgen quejas por algo ocurrido tiempo atrás: la voz se quiebra, aparece el llanto o la reacción se vuelve intensa. Quien solo ve el episodio inmediato quizá no comprenda que, para esa persona, fue la gota que desbordó el vaso.
Respetar su silencio puede facilitar que se abra, pero la comprensión mutua también necesita palabras. Una mirada atenta no siempre permite saber qué dolió o qué se espera de la relación.