Con Mercurio en Leo, la conversación puede volverse difícil cuando siente que necesita imponer su punto de vista. Le cuesta reconocer un error, y un intento de corregirle puede hacer que suba el tono de voz o responda con gestos defensivos.
Corregirle delante de otras personas puede intensificar esa reacción, sobre todo en un ambiente donde desea conservar una imagen de seguridad. Suele ser más útil hablar a solas, con respeto, y darle tiempo para considerar los argumentos.
Una forma de plantearlo sería: «Examina este argumento con calma y tómate tu tiempo. No quiero obligarte a pensar de una manera determinada». Aun después de reconsiderar su postura, reconocerlo en voz alta o pedir disculpas puede costarle y exigir un trabajo propio.
En lo intelectual le gusta llegar con preparación. Suele estudiar el área en la que se desempeña y procura que ningún reto le encuentre sin respuesta.