Aries y Tauro se mueven a ritmos distintos. Aries tiende a actuar con rapidez, impaciencia y franqueza; Tauro prefiere tomarse tiempo para decidir y necesita saber qué ganará o conservará con un cambio. Al principio pueden parecer complementarios y después volverse motivo de tensión.
Aries puede encarar el dinero y los cambios con una confianza que Tauro no comparte. Para Tauro, los bienes y la estabilidad pesan mucho; puede renunciar a otras posibilidades con tal de proteger esa seguridad.
Aries puede aportar iniciativa; Tauro, continuidad y previsión. El complemento se pierde cuando uno ve la prudencia como inmovilidad o el entusiasmo como irresponsabilidad. Cada uno se mueve desde una prioridad distinta, y esa diferencia seguirá ahí después de la atracción inicial.