En estos textos, A es la persona cuyo Luna se mira y B, la persona cuyo Marte lo recibe.
Marte representa la energía física, la acción y el coraje, así como la rabia que se expresa o se acumula.
Relación facilitadora
B estimula a A y le da más disposición para actuar. La imaginación de A encuentra un impulso que no se queda en pensar proyectos: B tiende a ponerlos en marcha y a invitar a A a participar.
Por eso se describe como uno de los aspectos de la Luna más propicios para llevar los planes a la práctica.
Relación obstructora
A puede sentir agresión por parte de B y reaccionar con especial susceptibilidad. Algunas discusiones pueden nacer de suposiciones que necesitan aclararse.
La descripción no permite concluir que una agresión sea imaginaria. Hay que atender a lo que de verdad se dice y se hace, en lugar de usar el aspecto para invalidar la experiencia de una de las personas.
Aspectos de la Luna
La Luna representa la imaginación y la ensoñación. La persona cuya Luna participa en un aspecto puede pasar mucho tiempo pensando en su pareja y en lo que sucede entre ambos, sin que la otra llegue a conocer ese mundo interior.
Son impresiones que a menudo no se dicen con palabras. Aun así, influyen en cómo vemos al otro y en lo que imaginamos que la relación podría llegar a ser. En el sistema, la Luna también se vincula con la manera de manejar el tiempo.
Al estudiar estos aspectos conviene distinguir los inventarios 1 y 2. Algunas reacciones vienen de modelos familiares y culturales aprendidos. Otras se interpretan aquí desde la configuración astrológica. Confundir los dos planos puede llevarnos a atribuir a una sola causa una experiencia más compleja.