En estos textos, A es la persona cuyo Luna se mira y B, la persona cuyo Venus lo recibe.
Venus se relaciona con la forma de dar y recibir afecto, el acercamiento físico, la sensualidad y el placer. Su interacción con la Luna une esos temas con la imaginación.
Relación facilitadora
A imagina que la cercanía física con B puede ser especialmente agradable. La fantasía y la ensoñación pueden estimular en B una actitud sensual y seductora.
Si no hay otros elementos de afinidad, la experiencia puede quedarse en la imaginación. Cuando hay aspectos que favorecen el acercamiento, en especial los de Venus, esta combinación puede acentuar la sensualidad y el disfrute físico.
Relación obstructora
A puede imaginar que el contacto con B no será agradable o interpretar sus actitudes como rechazo. No siempre dice lo que siente, y esa reserva puede crear distancia entre los dos.
Imaginar lo que el otro desea no es lo mismo que saberlo. Los demás puntos de compatibilidad pueden ayudar a moderar la dificultad.
Aspectos de la Luna
La Luna representa la imaginación y la ensoñación. La persona cuya Luna participa en un aspecto puede pasar mucho tiempo pensando en su pareja y en lo que sucede entre ambos, sin que la otra llegue a conocer ese mundo interior.
Son impresiones que a menudo no se dicen con palabras. Aun así, influyen en cómo vemos al otro y en lo que imaginamos que la relación podría llegar a ser. En el sistema, la Luna también se vincula con la manera de manejar el tiempo.
Al estudiar estos aspectos conviene distinguir los inventarios 1 y 2. Algunas reacciones vienen de modelos familiares y culturales aprendidos. Otras se interpretan aquí desde la configuración astrológica. Confundir los dos planos puede llevarnos a atribuir a una sola causa una experiencia más compleja.