En estos textos, A es la persona cuyo Luna se mira y B, la persona cuyo Júpiter lo recibe.
Júpiter se relaciona con la alegría, el entusiasmo, la confianza y el reconocimiento. Su expresión puede favorecer el ánimo o acentuar la percepción de dificultad.
Relación facilitadora
A percibe a B como una presencia agradable y alentadora, que le ayuda a mirar más allá de los obstáculos. B se siente con respeto y reconocimiento por parte de A.
La generosidad de B estimula de forma positiva la imaginación de A. También puede haber la sensación de que el tiempo rinde más cuando están juntos.
Relación obstructora
A puede sentir que, con B, todo parece más difícil. Es como si aparecieran nubes de origen impreciso y bajara la alegría del encuentro.
En la vida diaria, los dos pueden sentir que el tiempo se complica y que no logran hacer todo lo que habían previsto.
Aspectos de la Luna
La Luna representa la imaginación y la ensoñación. La persona cuya Luna participa en un aspecto puede pasar mucho tiempo pensando en su pareja y en lo que sucede entre ambos, sin que la otra llegue a conocer ese mundo interior.
Son impresiones que a menudo no se dicen con palabras. Aun así, influyen en cómo vemos al otro y en lo que imaginamos que la relación podría llegar a ser. En el sistema, la Luna también se vincula con la manera de manejar el tiempo.
Al estudiar estos aspectos conviene distinguir los inventarios 1 y 2. Algunas reacciones vienen de modelos familiares y culturales aprendidos. Otras se interpretan aquí desde la configuración astrológica. Confundir los dos planos puede llevarnos a atribuir a una sola causa una experiencia más compleja.