Leo y Piscis pueden encontrar calidez en el cuidado: Piscis disfruta de ayudar y cuidar, y Leo suele apreciar esa atención. Para eso también hace falta reciprocidad.
Leo necesita recordar que Piscis tiene deseos, necesidades y proyectos propios, aunque no los exprese todo el tiempo. Si todo gira alrededor de la satisfacción de Leo, Piscis puede acumular un resentimiento que solo se vea después de mucho tiempo.
La ayuda a otras personas también puede generar diferencias. Piscis tiende a ofrecerla de manera amplia; Leo puede pensar que primero hay que atender al entorno cercano y después a los demás.
Hablar de esas prioridades permite que la generosidad tenga lugar para los dos. Cuidar a la pareja no exige dejar de existir como persona. Y recibir atención también implica reconocer de dónde viene y qué necesita quien la ofrece.