Leo y Sagitario pertenecen al grupo de hidrógeno. Comparten una disposición activa y pueden preferir poner las cosas en marcha antes que planearlas demasiado tiempo.
Sagitario valora las reglas; Leo puede adaptarlas a su propio criterio. Este sistema usa la imagen del caballo y el jinete: describe la tensión entre la resistencia inicial de Sagitario y la posibilidad de aceptar una dirección que reconoce.
En la pareja, esa imagen necesita traducirse en acuerdos sobre la iniciativa, no en una obligación de someterse.
Los dos disfrutan de la vida social, pero Leo suele necesitar además que su pareja esté presente en el hogar y la familia. Si Sagitario entrega toda su energía a las amistades, Leo puede sentir que le falta atención.
Esa afinidad en el movimiento puede fortalecerse cuando también encuentran cómo cuidar la vida de casa y expresar el reconocimiento que cada uno espera.