Leo y Escorpión pueden vivir tensiones importantes, así que las demás afinidades de la sinastría pesan especialmente. Leo tiende a dirigir; Escorpión quiere seguir su propio ritmo y puede rechazar las sugerencias sobre cómo hacer las cosas.
Cuando Escorpión se apasiona por un proyecto, puede dedicarle gran parte de su atención y de su conversación. Más adelante puede dejarlo para entregarse con la misma intensidad a otro. Leo puede no entender ese cambio y volverlo un motivo constante de discusión.
El trato pide cuidado. Una palabra hiriente puede afectar profundamente el orgullo de Leo. También conviene ver si hay una exigencia desigual de información: Escorpión puede querer saberlo todo de su pareja y guardar en reserva sus propios asuntos.
Los acuerdos sobre quién dirige y qué información se comparte tienen que valer para los dos. Si no, la privacidad y la confianza pueden volverse una prueba de fuerza.