Virgo y Capricornio pertenecen al grupo de silicatos. Pueden construir una relación productiva, orientada a metas y con interés por la estabilidad material.
Capricornio puede movilizar sus recursos cuando siente que su pareja o su familia lo necesitan, aunque exija poco para sí. Virgo suele reconocer con claridad lo que necesita y puede pedirlo. Esa combinación puede facilitar la organización práctica del vínculo.
La intimidad pide una atención propia. En esta lectura, Capricornio puede dar gran importancia a la sexualidad aunque no la exprese abiertamente. Virgo, según el ambiente en que creció y lo que aprendió, puede necesitar condiciones específicas para abrirse a la cercanía.
Hablar de esas necesidades permite que el buen funcionamiento material no oculte un desencuentro afectivo. Los acuerdos prácticos y la entrega íntima son dimensiones distintas, y los dos merecen conocerlas.